Michel Petrucciani

Cuando conocí a Petrucciani me emocionó su música y su historia. En el documental del cual este es mi segmento preferido, que lo he visto igualmente varias veces, siento esa vivencia de familiaridad, de travesía que, aunque por rutas diferentes, se asemeja.
A una persona entrañable, le escribía  con respecto a un ser querido para ambos que murió hace poco, diciéndole que su lección era la lucha por sus sueños. Sueños que he llamado hace poco, en otro lugar aquí, cándidos y simples, pero que viéndolo bien, eran los goznes que unían su vida con la realidad. 
Siempre las ocho monedas que nos entrega la vida son insuficientes, pero cuánto pueden hacer algunos con ellas.
Esa entrada a la que me acabo de referir, la concluí, sin proponérmelo, haciendo una variación de lo que dice Petrucciani al final.
Los bellos paisajes de su lugar de origen, con lo que representa, lugar del que reconoce  estar  muy pero muy lejos. Sin nostalgia, porque cuando el presente es más luminoso que el ayer, el pasado muestra su verdadero rostro.
Alguna vez le dije a alguien, en una situación particular, que volver a vivir el pasado, jamás.


Comentarios adicionales: subir el piano, mirar arriba, mostrar el esfuerzo de hacerlo, aceptar la broma del viento... También odio decir adiós, pero como decía Cavafis, uno nunca sabe cuándo está diciendo adiós.  El tema se llama Looking Up.

(Para ver el video hay que tener instalado RealPlayer)

Comentarios

Entradas populares de este blog

Y entonces qué