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"Solo una cosa no hay... y es el olvido", escribía Borges.

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Lo miró y aunque se sabía visto, dirigió sus ojos hacia otro lado. - Para que te quede claro: un día, que tu desconoces, te enfrentará la muerte, absoluta y cierta. Te abolirá, brutal o quedamente, ese no es el caso. - Lo sé, respondió. Al hacerlo, se armó de decisión y también le miró. Con una ligera sonrisa, que no era para nada irónica, menos sarcástica, le susurró, "No: creo saberlo, pero no. Todas nuestras tretas no alcanzan a evitar la verdad, pero si la atenúan". Ubicación: Salinas/santa Rosa,Ecuador

Alejandría

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La generosa inocencia de Clea –se necesitaba algo así para comprender el vacío de la vida de Justine, cuya única compañía eran sus penas secretas–, ilustración pura y simple de un espíritu en conflicto consigo mismo, pues somos los autores de nuestro propio infortunio y en él imprimimos nuestras huellas digitales. El gesto en sí no era sino una tentativa torpe de adueñarse del misterio de una experiencia auténtica, de un sufrimiento auténtico, así como el suplicante confía en que, tocando a un santo, se operará la transferencia de la gracia que a él le falta. El beso no esperaba otro beso como respuesta, no deseaba copiarse a sí mismo como el reflejo de' una falena en un espejo. De haber sido premeditado ese gesto habría salido demasiado caro. ¡Como resultó serlo al fin! El cuerpo de Clea luchaba simplemente por librarse de la envoltura de su inocencia como un niño o una estatua luchan por la vida entre los dedos o los forceps de su autor. Su fracaso era el de una mujer muy joven; ...

Alejandría

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Cinco razas, cinco lenguas, una docena de religiones; el reflejo de cinco flotas en el agua grasienta, más allá de la escollera. Pero hay más de cinco sexos y sólo el griego del pueblo parece capaz de distinguirlos. La mercadería sexual al alcance de la mano es desconcertante por su variedad y profusión. Es imposible confundir a Alejandría con un lugar placentero. Los amantes simbólicos del mundo helénico son sustituidos por algo distinto, algo sutilmente andrógino, vuelto sobre sí mismo. Oriente no puede disfrutar de la dulce anarquía del cuerpo, porque ha ido más allá del cuerpo. Nessim dijo una vez, recuerdo -y creo que lo había leído en alguna parte- que Alejandría es el más grande lagar del amor; escapan de él los enfermos, los solitarios, los profetas, es decir, todos los que han sido profundamente heridos en su sexo. Lawrence Durrell El cuarteto de Alejandría - Justine (Clickear título para entrar en sitio web Durrell)