la foto


Que hermosa foto de perfil 🥰 



 

¿Parezco cura, no?
Alguna vez pensé seriamente en ello
Cuando era muy pequeño mi madre me vestía con el traje de San Antonio y me llevaba a la iglesia de San Francisco
Nosotros vivíamos en los bloques del seguro social en Alejo Lascano y Ximena. En el trayecto yo sentía vergüenza por ir vestido con una falda
Pero cuando llegaba al templo me transformaba: me sentía como en mi casa, entraba al altar de la virgen de Fátima, que se encuentra a la izquierda de la nave central, en esa época habían unos reclinatorios que daban una especie de cerco al altar. Yo me escurría y hacía como que estaba dando misa y a mi madre además le daba la comunión. Ella me decía que saliera de ahí, pero no le hacía caso.
Más tarde mis vivencias en un colegio  católico me hicieron mucho daño. Recuerdo que cuando estaba en tercer grado, en los recreos, me encerraba en el baño a llorar. Y pasaba llorando todo el recreo hasta que escuchaba la campana que anunciaba que concluía. Ahí me secaba las lágrimas y salía de mi escondite que era a la vez un refugio. Porque yo sentía ese lugar atroz y grotesco . Ofensivo, agresivo. Sin duda eso tenía que ver también con mi historia personal. La relación con mi madre, que era una mujer extremadamente posesiva, que sustituyó la carencia de un marido por sus hijos. Ella decía: "me he olvidado de ser mujer para ser solamente madre". Pobre de ella.
Y fui en ese camino, sintiendo que había algo que no encajaba. Que toda esa parafernalia de la religión tenía una fuerte inconsistencia. ¿Por qué la virgencita tiene que ser virgen? Porque la sexualidad es mala. ¿Quienes lo dicen? Los pervertidos
Y que todo esto es por el pecado. El pecado original, que son unas sarta de mentiras de un dios que tiene poco de dios y un demonio que tiene poco de demonio. Todos dicen una mentira con la idea de la manzanita y el árbol de la vida eterna. 
Y entonces en mi primera comunión, cuando tendría aproximadamente nueve años, recuerdo estar en la fila y que me me tocaba ir a confesar. Y yo pensaba ¿pero qué pecado le voy a decir al padre? Y me sentía avergonzado de que no encontraba ninguno.
Cuando llegué ante él y me arrodillé, le dije: acúseme padre, que le robé un Sucre a mi hermano 
Eso no era verdad.
Es decir, que mi primera confesión fue mi primer pecado
Yo voy a la iglesia mi querida Patricia, a pesar de sentir y saber lo que siento y lo que sé. Es verdad que muchas veces me da asco lo que escucho de los curas en la misa. Te podría contar muchas historias. Hasta de un cura que vivía en Olon y que tiene un hermoso libro en el que dibuja unas piedras de la playa Olon y en cada dibujo crea una historia. Me pareció hermoso. Y estaba muy animado a conocerlo. Hasta que desafortunadamente fui a una misa en la época del COVID, y lo que escuché me escandalizó.
Con el tiempo, llegaríamos a conocernos y tener algo de relación hasta la actualidad. 

Entonces no quiero engañarte.

Esa foto para mí es bonita y también es irónica.
Casi nunca comento esto porque respeto la fe de las personas, aunque piense que los utilizan. 
A la gente la pueden hacer creer casi en cualquier cosa si lo hacen desde el lugar adecuado y del modo preciso.

Un beso. Buenas noches.

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